Convivía de forma natural con ese grado de solemnidad que desprende la madurez y lo manejaba con exquisita pericia; visitarle era como un peregrinaje hacia el propio sosiego espiritual: subían, excitados ávidamente de argumentos, se confesaban y regresaban tranquilos... saciados con, exactamente, idéntica situación que al llegar.
Lo era, sin duda.
ResponderEliminarUn vell sabi, l'avi, el mestre... La serenitat i la sabiesa que dóna l'experiència.
ResponderEliminarSí...
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