La sabia delicadeza de lo dulce , el disfrute inmenso del sabor de aquel néctar no perdura en nuestra boca. Quizás nuestros labios cerrados toman aquella muestra intentando inmortalizarla , pero es un sabor que desvanece.
Aún así , cuando aquel sabor nos embriaga... Nuestra mente lo recuerda.
Para mi, tener la certeza de que amo y que todo doy por amor, eso endulza mi vida. Y si no hay reciprocidad, por más que duela no cambiará mi sentir, porque el amor habita en mi :) Besos dulzones,jaja. Buena semana!
La sabia delicadeza de lo dulce , el disfrute inmenso del sabor de aquel néctar no perdura en nuestra boca. Quizás nuestros labios cerrados toman aquella muestra intentando inmortalizarla , pero es un sabor que desvanece.
ResponderEliminarAún así , cuando aquel sabor nos embriaga... Nuestra mente lo recuerda.
No poder amar, es la peor desesperación que hay. Que te lo digo yo...
ResponderEliminarPara mi, tener la certeza de que amo y que todo doy por amor, eso endulza mi vida.
ResponderEliminarY si no hay reciprocidad, por más que duela no cambiará mi sentir, porque el amor habita en mi :)
Besos dulzones,jaja.
Buena semana!
Romina, y que grato recuerdo.
ResponderEliminarLaura, el problema és el que es reb, no com es reb.
ResponderEliminarAdriana, vale, si tú lo dices... ;)
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