Nimiedades sin sustancia alguna acaban enlazándose hasta situarse en el hecho más pueril e indigno de ocupar almacenaje retentivo; sin embargo, cuando el apuro requiere ubicar en el presente inspiraciones de importancia capital, la posibilidad con mayor riesgo es que su ocurrencia no se signifique. Me pregunto cuanta pérdida no habremos encontrado por ese empeño en atribuir banal o relevante con un trato de error, aparentemente, tan manifiesto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario