lunes, 5 de diciembre de 2011

Casuística

Hubo un tiempo en que la insolencia de mi orgullo jamás lo hubiera permitido, pero últimamente ando inmerso en una peculiar forma de supervivencia. Así es, prefiero generar mis propios obtáculos, trabas a las que, desde luego, domino con autoridad, antes que ser un liberto expuesto a la tremenda inmensidad de su casuística.

4 comentarios:

  1. El orgullo puede llegar a ser un terrible enemigo, si.

    ResponderEliminar
  2. ¿Por qué será que nos convertimos en supervivientes? ¿Qué queda de nuestro regio poder? A veces pienso que son los años, pero no tengo tantos...

    ResponderEliminar
  3. Adriana, a veces es muy tenue el límite entre amistad y enemistad...

    ResponderEliminar
  4. Dissortat, comodidad y edad andan siempre enzarzadas... hasta que una capitula.

    ResponderEliminar