Coquetos muestran formas y texturas, siluetas que cortejan sensaciones; prenden los sonidos del significado, dialéctica que enamora con infinitas composiciones; adorables se ofrecen al tacto y el olfato, materialidad que encela percibir con los sentidos... Hostiga la canícula, y su tardanza coincide con este lubricar de ensueños, pero no entorpece, ni desbarata tanta fascinación.
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