sábado, 14 de agosto de 2010

Hace años que la indiferencia lo tapiza, pero hoy ha querido el infortunio agraciarme con alguna perturbación. El cielo preciosamente embotado y una maravillosa temperatura otoñal ya hubieran sido suficiente satisfacción, pero otros estupendos aderezos han sobrepasado con creces toda expectativa. Es mi aniversario, y la vida, esa contra la que tan fieramente arremeto enristrando frustraciones, me ofrece sus mejores presentes, es de justicia dejar también constancia.