domingo, 13 de junio de 2010

Te visualicé desnuda, transporté mi halo hasta cubrir tu cuerpo, te rodeé con el ardor de mi apetito, tu rosa se abrió para mí, saboreé sus sensuales y lascivos pétalos, me aventuré por entre tu libidinoso laberinto, y entré en ti abrasándote con toda la energía de mi ser. Gozé de los maravillosos misterios que me aguardaban, fundiéndome contigo en un huracán de pasión y lujuria.