A mi lado una persona atormentada se enfrenta asustada al consuelo tantas veces deseado. Procura caminar con entereza hacia el final que le ha de llevar a reunirse con los suyos, aunque el temor al sufrimiento del cuerpo sobrepasa ahora la angustia de esa falta. Observo como parte encarándose al destino y me propongo que su huella no perezca en el olvido de un encuentro fortuito, sino que brote y se propague su significado.